A doña Lucía Botero siempre le fascinó vestir bien a sus hijos. Para ella, cada ocasión merecía cuidado y elegancia. Antes de que cualquiera saliera por la puerta, revisaba cada prenda con la misma dedicación con la que un artesano inspecciona su obra: de arriba abajo, puntada por puntada. No era para menos, Doña Lucía era modista de alta costura y su sello personal se veía en cada detalle.La prueba más clara de su talento llegó cuando una de sus hijas —que lleva también su nombre— comenzó su carrera como enfermera y necesitó uniformes impecables. Doña Lucía, sin dudarlo, se puso manos a la obra y empezó a confeccionarlos. La calidad era tan superior y el acabado tan fino, que pronto las compañeras de su hija empezaron a fijarse y a pedir los suyos."Todas las compañeras de mi mamá empezaron a pedir los uniformes porque eran hermosísimos", relata con emoción Andrea Echeverri, nieta de doña Lucía Botero y subgerente de Deblanco.Años más tarde, ese legado pasó de mamá Lucía a hija Lucía, y de Medellín a Bogotá. “Aunque nos mudamos de ciudad y estábamos lejos del taller de mi abuela, en otra ciudad, sin clientes, mi mamá en su berraquera y en su echada para adelante, dijo vamos a sacar adelante a Deblanco y se puso al frente”, recuerda Andrea con orgullo.El crecimiento de Deblanco es el reflejo de una evolución constante. "El inventario y los proveedores también los llevaban con tarjeticas, todo era súper manual. Tocaban puertas, repartían los uniformes y mis hermanos y yo crecimos entre el taller, el colegio y las vacaciones. Con el tiempo, en Medellín el taller llegó a emplear 120 operarias", agrega, recordando lo que han sido 45 años de trabajo familiar y de expansión.Un capítulo fundamental en esta historia ha sido la relación con Compensar, una alianza construida sobre la confianza y la calidad, que hoy suma 35 años de trabajo conjunto. Gracias a este vínculo, el legado de Deblanco ha podido expandirse y llegar más lejos.“Vestimos a cerca de 2.500 funcionarios de Compensar, les producimos entre 30.000 y 40.000 prendas cada año, y generamos empleo para alrededor de 300 personas, entre puestos directos e indirectos”, explica Andrea.Hoy, Deblanco forma parte del 57% de las Mipymes que son proveedoras activas de Compensar, trabajando juntas por la salud y el bienestar de los usuarios. Pero para Andrea y su familia, todavía queda "mucha tela por cortar"."Yo quisiera que Deblanco siga inspirando y dando mucho más empleo para seguir creciendo no solamente con compensar, sino ser aliado de muchas más empresas", concluye la subgerente de Deblanco..La visión a futuro es clara: seguir creciendo, atender a más clientes y, sobre todo, continuar brindando empleo a más familias para que el legado de doña Lucía Botero siga inspirando a las próximas generaciones.
Hace siete años, Rosángela Montilla llegó de Venezuela cargada de ilusiones y en Colombia no solo formó una familia junto a su esposo, sino que levantó una microempresa de comida típica donde preparan pasteles, papas rellenas y una salsa de ajo que se ha ganado el corazón de sus clientes. Sin embargo, como a toda madre, el ingreso de su hija Victoria al jardín le generó una profunda incertidumbre.El temor inicial de dejar a su pequeña se transformó en tranquilidad al conocer el Jardín Social El Porvenir en Bosa, operado por Compensar. Gracias a las referencias y al cariño de las profesoras, Rosángela confió el cuidado de su hija a manos expertas, entendiendo que este era el paso necesario para abrirle la puerta a un mundo de nuevas experiencias."Yo sabía que las profesoras son muy queridas, atentas y cuidan a los niños porque se preocupan por el bienestar de cada uno de ellos", expresa.Para esta madre emprendedora, el jardín se convirtió en un aliado fundamental pues mientras ella trabajaba, su hija, Victoria recibía una atención integral."Yo dejaba en el jardín a las siete de la mañana y la recogía las tres y media de la tarde, para mí fue mucha ayuda porque siempre he mantenido ocupada, mientras la niña estaba en el jardín", comenta Rosángela.Allí, la niña no solo aprendió sus primeras lecciones, sino que adoptó hábitos saludables, disfrutando de una alimentación balanceada con frutas y verduras."A Victoria en el jardín le daban su desayuno su almuerzo sus onces, todo balanceado", indica.Además del bienestar nutricional, el servicio gratuito de los jardines sociales en convenio con el Distrito representó un alivio económico vital. Sin la preocupación de mensualidades o costos de alimentación, Rosángela pudo enfocarse en hacer crecer su negocio y fortalecer el futuro de su hogar.A finales de 2025, el camino recorrido dio fruto, pues Victoria, junto a otros 873 niños, recibió su grado en el Centro de Convenciones de Compensar. "La despedida fue algo muy increíble que no muchas entidades hacen", expresa con emoción.Fue una despedida llena de amor que dejó una huella imborrable, hoy, la niña asegura que siempre llevará a la institución en su corazón.La historia de Victoria es el reflejo de un país que se construye coneducación y lo que comenzó como un jardín de esperanzas ha sembrado una semilla tan fuerte que la pequeña ya tiene clara su meta: “Cuando sea grande, quiero ser directora de los jardines de Compensar”, concluye.Es la prueba que con el apoyo adecuado, el bienestar de los niños hoy es la grandeza de los líderes de mañana.
Para muchas madres en Colombia, la crianza es una tarea solitaria, sin embargo, en Altos de Cazucá, en Soacha, la historia de Geraldine Martínez nos recuerda que cuando existe una red de apoyo, el peso se vuelve más ligero y la esperanza florece.Geraldine, es una mujer de 30 años que llegó al CDI Apensar de Compensar, buscando un espacio para su hijo Ethan de 4 años.“Él era muy tímido, no socializaba con otros niños. Acá él ha aprendido a socializar con niños de su edad, más grandes o pequeños”, expresa la madre.El impacto del CDI no ha sido solo para el niño, Geraldine ha participado en el programa de tejidos, peinados y uñas, además del taller Vincularte. "Ahí nos ayudan y nos dan consejos sobre la crianza de los niños y me ha ayudado a nutrirme como persona, como mamá y como mujer también", destaca.Los sueños de Navidar llegaron a Ethan y sus compañerosEste CDI, hace parte de las comunidades beneficiadas de Navidar, una iniciativa a través de la cual alrededor de 1.200 colaboradores de Compensar donan para entregar regalos en esta época especial.Ethan recibió una tortuga didáctica que ha aportado a su proceso de aprendizaje. Geraldine cuenta que su hijo "estaba muy emocionado" al recibir el regalo y que el juguete "lo ha ayudado a tener más paciencia", mientras identifica figuras geométricas y aprende otras nuevas.“Me llenó mucho ver a mi niño, cómo ha aprendido, todo el amor que ha recibido. No puedo estar más feliz”, concluye.Gracias al CDI, Geraldine siente que ella y su hijo han adquirido nuevas herramientas y su testimonio refleja que el bienestar integral es posible en todas las etapas de la vida.
La obesidad, un factor de riesgo capaz de desencadenar otras enfermedades, es una realidad que ha motivado a muchos a adoptar hábitos más saludables para vivir mejor, y cambiar así, fatiga, pesadez o hasta dificultad para subir escaleras por dinamismo y autonomía.La historia de Martha y Daniel, es un testimonio que inspira. A sus 69 años, Martha Cangrejo se vinculó al programa Vitalízate sin límites de Compensar por recomendación de su médico tratante. Allí a través de clases grupales, seguimiento personalizado y monitoreo de indicadores de salud comenzó a sentirse mejor“Se siente uno más ágil, liviano, activo, con ganas de hacer más cosas y participar en otras”, indica Martha. La transformación de esta mujer fue tan visible que inspiró a su esposo a unirse también al programa aunque al principio, se mostraba reacio a la idea. “Después de que mi esposa me contó tantas cosas bonitas, pues yo decidí tomar el curso también. Porque me gusta ser de ambiente y estar sonriendo todo el tiempo”, comenta Daniel.Hoy, después de casi dos años de complementar el tratamiento médico con actividades físicas, cognitivas y sociales, los datos de valoración de la pareja dan cuenta de un cambio notable. Para Martha, el programa no solo ha impactado su salud, sino también a su familia. Su nieto, Matías, siempre la acompaña cuando tiene vacaciones y le pide que lo lleve a ver sus ejercicios. “Y él nos toma fotos, está pendiente de mis amigas, eso se despide a todos con beso y abrazo”, expresa. La historia de Martha y Daniel es un testimonio conmovedor de que la edad es solo un número cuando se tiene propósito y apoyo. Al igual que ellos, más de 500 personas mayores que han accedido a estos programas personalizados que demuestran que, al complementar el tratamiento médico con actividades físicas, cognitivas y sociales, es posible reescribir la historia de la salud en la edad adulta.“Y solamente pensar que se va a encontrar uno con un grupo de amigas o de amigos ahí, eso también lo ayuda a fortalecer a uno mucho y le ayuda a subir su calidad de vida”, concluye. Su vitalidad, reflejada en el entusiasmo por nadar, tomar clases y compartir sus logros con la familia, nos recuerda que siempre hay una oportunidad para seguir creciendo y viviendo con autonomía, vitalidad y un amor que inspira a todos a su alrededor.
Fany Mayden es una administradora de empresas que llegó a Compensar hace 30 años. Al principio solo atendía en las taquillas los fines de semana sin saber que construiría un camino de aprendizajes, sueños y realización profesional. “Yo llegué a Compensar el primero de mayo de 1995, realmente no pensé quedarme tanto tiempo”, comenta.Durante su paso por la organización, Fany se ha vinculado a diferentes equipos hasta llegar al área de Talento Humano, donde el día de hoy completa 27 años. Un momento clave en su carrera fue en el 2008 cuando Compensar estaba trabajando en el proyecto para crear su universidad.“Llegué a ser la líder de talento humano. Fue organizar todo un proceso porque Unipanamericana era una empresa familiar, entonces Compensar debía llegar en una forma bonita”, afirma.Esta administradora se caracteriza por ser una persona hogareña y muy apasionada por su familia; el nacimiento de sus dos primeras sobrinas poco después de su ingreso a Compensar unió su vida laboral y personal.“Yo llegué a la empresa el primero de mayo, pero en julio nacen mis dos primeras sobrinas, las mayores, es decir que ellas también tienen 30 años. Entonces en mi casa, mis sobrinos y mis hermanos respiran Compensar”, señala.Fany recuerda muy bien cómo era la organización cuando llegó a Talento Humano en 1998. “Era la encargada de hacer la seguridad social. En ese momento éramos 1.100 colaboradores; hoy somos casi 14.000. Entonces, el crecimiento ha sido exponencial. He tenido la oportunidad de trabajar con tres directores”, comenta.Ahora que se acerca a su jubilación, sus amigos y familia le preguntan qué hará; su respuesta sobre el futuro es clara. "Vivir la vida un poco más pausada, en lo posible hacer planes para viajar", expresa. Su mayor deseo es poder compartir ese tiempo tranquila con sus padres.Fany afirma con mucha gratitud todo lo que construyó y vivió en esta organización, “Esta es una empresa que enamora. Le servimos a nuestros afiliados y usuarios con pasión; este es un lugar buenísimo y creo que es una bendición haber llegado a esta empresa”, concluye.Esta mujer luchadora desde el primer día supo que su vida cambiaría; hoy reafirma que Compensar ha sido su mejor herramienta o plataforma para hacer posibles sus sueños.
Desde muy pequeño, Camilo Rodríguez mostró una capacidad sorprendente para comunicarse. Su madre aún recuerda cómo, con tan solo dos años, relataba un noticiero completo después de escucharlo una sola vez. Ese talento resultaba admirable, aunque también despertaba preguntas que con el tiempo se hicieron imposibles de ignorar."Cuando cumplió los 8 años y en una forma abrupta, el cambio de comportamiento fue algo que nos dejó a todos aterrados porque empezó con palmoteos, con repetición, esto que llaman ecolalia y ya no podía estar bien ni en el aula de clase ni en la casa", comenta Carmen Torres, madre de Camilo. Tras recorrer múltiples especialistas, llegó un diagnóstico complejo: autismo atípico. Para la familia, la noticia fue dura, aunque nunca suficiente para frenar su determinación. Carmen lo resume con una convicción que la ha guiado desde entonces: "Para el mundo quizá no había nada por hacer, pero para mí había todo por construir", afirma.Mira también: Más allá del diagnóstico: el increíble viaje de Leo y 19 valientesDespués de casi una década de aislamiento social, Camilo ingresó al programa Enlaces de Compensar, un espacio que durante 30 años ha acompañado a cientos de personas con discapacidad cognitiva en su desarrollo integral. Su padre reconoce con gratitud el impacto de este proceso."La socialización es tan fundamental en ellos y muchas veces no lo tienen: comunicarse, entender a los demás, tratarlos. Para nosotros ha sido maravilloso. Ha sido un cambio grande en Camilo y un beneficio para nuestra tranquilidad", señala Guillermo Rodríguez.Cada año, alrededor de 500 niños, jóvenes y adultos como Camilo encuentran en Enlaces un entorno formativo guiado por cerca de 60 docentes, profesionales que viven esta labor como un aprendizaje permanente. Para ellos, trabajar con una población diversa y llena de capacidades se convierte en un acto de vocación y crecimiento mutuo.Mira también: "Yo nací para jugar fútbol": Xavi, un campeón que inspira dentro y fuera de la canchaGracias a este programa, más de 18 mil personas y sus familias han podido enlazar sueños con oportunidades reales y avanzar hacia una vida con mayor bienestar. El mensaje de Guillermo representa el sentir de muchas familias. "Ojalá existieran más espacios como este, donde la discapacidad no se esconda, no se ignore y no se estigmatice. La diversidad es una realidad, no una excepción, y su aceptación comienza con una educación que enseñe a ver y valorar a todos por igual", concluye con alegría.
"Tuve un sueño en el que estaba con una amiga que también había pasado por este proceso. Mirábamos nuestros senos: eran transparentes, como de vidrio, y por dentro se veían muchas flores moradas. Esa imagen no se me borra", relata Johara Anzola, una joven de 28 años que encontró en ese sueño un símbolo de renacimiento y sanación.De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer de mama es la enfermedad más común entre las mujeres. En Colombia se diagnostican cada año más de 9.000 nuevos casos, la mayoría en mujeres mayores de 50 años. Sin embargo, la enfermedad también afecta a jóvenes, como Johara, quien recibió su diagnóstico a una edad en la que el cáncer parecía una posibilidad lejana."Uno nunca cree que le va a pasar. Fue raro; todavía a veces me parece increíble", recuerda. Todo comenzó con un dolor en el brazo derecho y la aparición de una pequeña masa. Lo que siguió fueron meses de exámenes, tres cirugías y un proceso de tratamiento exigente que puso a prueba su cuerpo y su fortaleza emocional.Mira también: El valor de un padre: la valentía de Pablo frente a la adversidadA pesar de no tener antecedentes familiares ni factores de riesgo, Johara enfrentó la noticia con una madurez admirable. Actualmente ha completado 16 de las 18 quimioterapias programadas y continúa su tratamiento con una actitud positiva. "Todo es pasajero. Hay que tener paciencia y fuerza para seguir. El ejercicio, el sol y la buena alimentación ayudan mucho", afirma.Su proceso ha estado acompañado de un entorno solidario. "He tenido la fortuna de encontrar doctores y personas muy empáticas. En Compensar, en la Clínica del Seno y en Acisfarma he recibido un apoyo inmenso", destaca. Pero el mayor soporte, asegura, ha sido su familia. "Mi mamá ha sido fundamental: siempre pendiente de mi alimentación, de mi descanso, de mi bienestar. Incluso mi gato ha estado ahí, acompañándome con su cariño".De esta experiencia también surgió una nueva faceta. Johara decidió transformar el dolor en creatividad y fundó su propia marca de accesorios, inspirada en su nombre, que en árabe significa joya. Su primera colección, Florecer, representa el proceso de renacimiento que ha vivido. "Es mi manera de mostrar que siempre se puede volver a empezar, de recordarle a otras mujeres que somos más fuertes de lo que imaginamos", señala.Mira también: Entre el miedo, el apoyo y las pesas: así fue el camino de Daniela para salvarse a sí mismaHoy, Johara se reconoce con orgullo frente al espejo, incluso en los cambios físicos que ha traído el tratamiento. "Muchos piensan que me corté el cabello por moda. Ya me acostumbré a verme así, y me gusta. No me siento rara conmigo misma", comenta la docente de lengua castellana, quien ha encontrado en su profesión y su familia la motivación para seguir adelante."Siento que es como volver a nacer. Este 2026 será mi nuevo año, mi renacer", destaca. Aunque el cáncer llegó antes de los 30, ha decidido vivir cada día con esperanza, gratitud y amor propio. "No hay que ver la palabra cáncer con miedo. Es solo un capítulo más de la vida, uno que enseña a valorar el aquí y el ahora", concluye.
Leonardo Espitia tiene nueve años y una sonrisa que contagia alegría. Nació con síndrome de Treacher Collins, una condición genética poco común que afecta el desarrollo facial y auditivo. Su historia no ha sido fácil. Desde muy pequeño ingresó al programa Corazones Valientes, una alianza entre Compensar Salud y el Instituto Roosevelt que ofrece atención integral a niños con enfermedades huérfanas y de alta complejidad.A lo largo de su vida, Leo ha pasado por cirugías complejas y tratamientos que le han permitido mejorar su audición, su capacidad para comunicarse y su calidad de vida. Ha enfrentado miedos, estigmas y momentos de incertidumbre. Pero también ha aprendido a volar alto y atreverse a más.Recientemente, Leo, su mamá y otros 19 niños del programa Corazones Valientes vivieron una experiencia única con delfines en Santa Marta, un encuentro que aportó grandes beneficios a su bienestar físico y emocional.Mira también: “Yo nací para jugar fútbol”: Xavi, un campeón que inspira dentro y fuera de la cancha"Pude tocar los delfines, abrazarlos y me boté al mar. Lo que más voy a recordar es que me dieron un abrazo y me pudieron dar un beso aquí en la boquita", comenta Leo con la sinceridad y la ternura que solo un niño puede expresar, descubriendo que la vida, a pesar de las dificultades, también está llena de momentos maravillosos.Para Laura Benavides, su mamá, la experiencia fue igual de significativa. "Verlo a él ingresar al mar, al agua con los colaboradores, ver su sonrisa, cómo se le iluminaban los ojitos fue maravilloso", comparte conmovida.Este sueño se hizo realidad gracias a la colaboración del Banco de Millas de Avianca, el Centro de Vida Marina, el Hotel 3H de Santa Marta y el generoso apoyo de 650 colaboradores de Compensar, quienes unieron sus esfuerzos para brindar esta oportunidad inolvidable.Laura recuerda el cambio que tuvo su vida desde el nacimiento de Leo: "Al principio sentí que el mundo se me venía encima, pensé que no iba a sobrevivir. Pero ahora, cuando lo veo, le digo a todo el mundo que él es un niño normal". Más allá del descanso y la diversión, el viaje se convirtió en un valioso espacio de encuentro y apoyo entre madres que enfrentan realidades similares.Mira también: Dos padres, un mismo sueño: impulsar a sus hijos con síndrome de Down a cumplir sus metas"Muchas veces uno se siente solo y encontrarse con otras mamitas que entienden lo que uno vive, que han pasado por lo mismo, fue hermoso. Ver a nuestros hijos reír, correr y disfrutar del sol, la playa y los delfines fue una experiencia inolvidable", afirma Laura.Leo concluye con la sabiduría que solo los niños tienen: "Mi vida es muy increíble, la verdad. La vida es increíble para mí". Y deja un mensaje que trasciende cualquier diagnóstico: "Quiero decir que nos amemos mucho. Gracias a los que me apoyaron. Y gracias a Dios por mandarnos allá a Santa Marta. Ese es mi mensaje para Dios y para los que están viendo esto".
Judith Ortiz es la mayor de 15 hermanos. Desde niña entendió que la vida no le regalaría nada. Comenzó a trabajar desde muy joven, y más adelante, ya como madre de cuatro hijos, asumió sola la responsabilidad de sacarlos adelante."Trabajé desde los 13 años. Luego me casé, pero di con un hombre muy mujeriego. Me separé y decidí seguir sola con mis hijos. Me dediqué a trabajar de sol a sol, porque mi ideal era hacerlos profesionales, que tuvieran las oportunidades que yo no tuve", recuerda con la certeza de quien ha luchado con un propósito claroDurante años no priorizó su descanso. Hasta que en 2020, su cuerpo le puso un alto. Un derrame cerebral, provocado por el estrés acumulado, la obligó a detenerse.Mira también: Sueños en obra: la historia de una caucana y su nueva vivienda propia"El último negocio que tuve fue un restaurante, y eso es muy estresante. Me dio el derrame de tanto manejar estrés. Ahí fue cuando mis hijos dijeron: 'Mi mamá no trabaja más'", señala.Pero quedarse quieta no estaba en sus planes. Judith decidió reinventarse. Contra el miedo y la rutina, se abrió a nuevas posibilidades. "Yo no me iba a quedar sola sin hacer nada. Empecé a tejer, a ensayar cosas nuevas. Y un día, una de mis hijas me dijo: 'Madre, ¿por qué no haces ejercicio?' Y yo le respondí: '¿Ejercicio yo? ¡Si nunca he hecho eso!'", relata entre risas.Y así, casi sin buscarlo, encontró una nueva pasión. A sus 71 años, el ejercicio no solo se volvió parte de su rutina: se convirtió en su motor, en una fuente de alegría, salud y sentido de vida"Entré al gimnasio y me encontré con una instructora increíble, la profe Liz. Me enamoré del ejercicio. Me di cuenta de que a mi edad también podía moverme, entrenar. De niña siempre soñé con tener unos patines o una bicicleta, pero nunca fue posible porque venía de un hogar muy pobre", cuenta.Mira también: Después del adiós, Gloria se redescubre: la historia de una cuidadora valienteHoy, en aquella niña que soñaba con patinar vive una mujer decidida, que no permite que la edad limite sus sueños."El ejercicio me dio la alegría de vivir", afirma con una sonrisa. Su memoria aguda, su energía contagiosa y su historia demuestran que nunca es tarde para comenzar de nuevo."Un día pasaba por Compensar y le pregunté a una señorita: '¿Hasta qué edad puede uno hacer el curso de patinaje?' Me dijo: 'Hasta los 99 años.' Y yo le respondí: '¡Ay, me faltan 29!' Y me inscribí", dice entre carcajadas.Hoy, Compensar se ha convertido en su segundo hogar. Allí encontró bienestar, comunidad y, sobre todo, amor propio.
A los 14 años, Daniela Galeano Acosta llegó a un punto crítico; su corazón estuvo a punto de dejar de latir. Pesaba apenas 30 kilos y su cuerpo frágil era el reflejo silencioso de una lucha interna que nadie había notado."Me di cuenta de que había llegado a un punto en el que ni siquiera sabía cómo estaba. Miraba mis fotos y me veía bien. Ahora las observo y me pregunto: ¿Qué pasaba por mi mente?", recuerda. En ese momento para ella, la delgadez era sinónimo de control. Pero en su cuerpo, ese camino la acercaba peligrosamente a una frontera sin retorno."Me decían que tenía que sacarla del gimnasio; yo la veía venir feliz, pero también tan desgastada, que sentí miedo", recuerda Sandra Acosta, madre de la joven. Ese miedo fue una señal de alerta.Mira también: La fuerza de un sueño: Sari Rosales y su camino hacia la educación superiorLo que comenzó como una simple rutina en el gimnasio, se transformó en un viaje profundo, marcado por el miedo, pero también por el coraje. La luz, como ella misma la describe, llegó cuando apareció un entrenador a su vida. Y entonces, algo empezó a cambiar."Yo empecé a entrenar para bajar de peso, así que solo iba a la zona de cardio. Me acuerdo que una señora le habló a mi mamá y le dijo: 'Que tu hija suba, allá también hay pesas, hay entrenadores'. Pero yo les tenía miedo a las pesas", comenta Daniela. Ese pequeño gesto fue el inicio de algo más grande, el proceso de sanar.El acompañamiento de un equipo interdisciplinario fue clave. Psicólogo, nutricionista, entrenadores y su familia, todos tejieron una red que le salvó la vida. "Daniela pesaba 30 kilos. Su porcentaje de grasa corporal era de 1 %; tenía solo 1 kilo de grasa en el cuerpo", recuerda Óscar Díaz, su entrenador. Un dato que habla por sí solo.El camino fue largo. Tres años de trabajo constante. Pero poco a poco, Daniela no solo ganó masa muscular: recuperó su energía, su sonrisa y su autoestima. "Desde el principio me dijeron: no importa lo que tengamos que hacer, pero te queremos bien". Fueron sus padres quienes no permitieron que el miedo ganara. Su madre lo resume así: "Verla tan bonita, tan recuperada, solo Dios lo hizo primeramente y Compensar".Esa misma Daniela, que un día tuvo miedo a las pesas, hoy se enamoró del gimnasio, del deporte. "Vi cualidades que no sabía que tenía. Conocí la universidad de Compensar, y justo estaba la carrera de Profesional en Deporte. Eso me ayudó a definir lo que quería hacer para toda mi vida", afirma.Hoy, Daniela sueña con ayudar a otros a encontrar su camino, como ella lo encontró. Porque más allá del entrenamiento, lo que halló fue un espacio de confianza, alegría y reconstrucción. "Aquí no solo he crecido físicamente, sino también mental y emocionalmente", concluye.
Hace más de cuarenta años, Sonia Bello tomó una decisión que marcó el rumbo de su vida. Optó por un camino difícil, pero lo recorrió con valentía, afrontando retos personales y el desafío de ser madre. Desde entonces, ha dedicado su vida a crear experiencias que inspiran y mejoran la calidad de vida de las personas."La recreación es mi vida. El bienestar de las personas es mi pasión y me emociona hacer país, ofrecer bienestar a la comunidad", asegura con una sonrisa que refleja su energía.Esa misma pasión la ha acompañado desde entonces, convirtiéndose en el núcleo de su proyecto de vida: Solé Soluciones Lúdicas Empresariales, una empresa que combina recreación y desarrollo organizacional para generar bienestar en las comunidades. A lo largo de su trayectoria, la maternidad ha sido un pilar fundamental.Mira también: El milagro de Laura y su regreso seguro a casa con Victoria"Ser mamá soltera me ha llenado de orgullo. Viví cada etapa con mi hijo, y hoy él es mi mano derecha", cuenta con satisfacción. Para Sonia, el equilibrio entre la vida personal y profesional no es algo dado, sino una habilidad que se cultiva y se lidera."Combinar la maternidad con la dirección de una empresa es un desafío constante. Por eso, hay que parar de vez en cuando, pensar bien y tomar decisiones con calma. A veces, dar un paso atrás te permite avanzar con más seguridad", reflexiona.A lo largo de su camino, esta empresaria ha contado con el apoyo de muchos aliados, amigos y colegas que han sido claves en su crecimiento. Uno de los más importantes es Compensar, con quien lleva ya 25 años trabajando. Sonia destaca que la organización ha creído en su visión desde el principio, proporcionándole herramientas clave para impactar positivamente en más personas.Mira también: Lucía Leal: Una mamá que volvió a empezar"Apoyamos a Compensar en todo lo relacionado con el desarrollo organizacional, actividades recreativas y bienestar, tanto para sus colaboradores como para las empresas afiliadas", menciona.Hoy, Sonia sigue demostrando que el liderazgo no tiene límites. Con la misma pasión que la ha caracterizado desde sus inicios, continúa soñando, creando y aportando al bienestar colectivo."Compensar ha sido clave para nuestro crecimiento. Gracias a su programa de desarrollo de proveedores, hemos recibido formación, guía y muchas oportunidades. Sin su apoyo, no estaríamos donde estamos hoy", concluye, llena de gratitud.
Acompañar a un ser querido en sus últimos años de vida es un acto de entrega profunda, de amor sin condiciones. Gloria Coy lo vivió en carne propia. Junto a su hermana Flor, estuvo al lado de su madre, María Helena, una mujer fuerte y bondadosa que vivió hasta los 93 años.Gloria, tiene 66 años, varios de los cuales asumió ese rol con dedicación total, como lo hacen tantas mujeres que, sin hacer ruido, sostienen a sus familias en los momentos más difíciles. "Ella era una mujer muy guerrera, la admirábamos mucho porque nunca se quejaba", recuerda con emoción. "Yo le entregaba mi cansancio a Dios", añade con convicción.Los últimos días fueron duros. "Teníamos que insistirle: Mami, tienes que comer, abre la boquita. Pero ella era tan noble. Ya casi no podía, así que le dábamos todo licuado. Aun así, comía", relata Gloria, con la voz entrecortada. Para ella, cuidar nunca fue una carga, sino un acto de amor que le dio sentido a su vida.Mira también: Renacimiento y liderazgo a través del deporte: la historia de Leila Gómez en SoachaLa partida de su madre dejó un gran vacío. "Me hace falta, porque ella era mi compañera", confiesa. Sin embargo, en medio del duelo, apareció una oportunidad inesperada.Gracias al programa de Compensar en alianza con la Secretaría de la Mujer, Gloria y su hermana encontraron un espacio para reconectarse consigo mismas. "Nos hablaron de unos cursos en la alcaldía y decidimos asistir. Nos sentimos muy bien. Hacemos ejercicios muy ricos, nos ayudó mucho a salir de la monotonía", cuenta entusiasmada.Natación, rumba, talleres, clases de educación física y acompañamiento psicosocial son algunas de las actividades pensadas para ellas en las sedes de Suba y Av. 68 de Compensar: mujeres que han dado mucho y que ahora también merecen recibir. "Lo disfrutamos, lo gozamos. Salimos relajadas, como si estuviéramos en otro ambiente", dice Gloria entre risas.Mira también: La teoría de las efes de Luis Alberto para vivir con pasión y más allá del párkinsonLas hermanas Coy forman parte de las 500 mujeres que en los últimos siete meses se han beneficiado de este programa que busca promover el bienestar integral de quienes han dedicado su vida al cuidado de otros. "Esto fue un regalo muy bonito para nosotras", afirma agradecida.Hoy, Gloria se redescubre. "Me siento viva, porque uno también necesita darse algo a sí mismo. Compartir con uno mismo es fundamental". Aunque la ausencia de su madre aún duele, cada paso que da hacia su propio bienestar está lleno de esperanza.
No te pierdas ningún contenido de Sábados Felices los sábados en las noches de Caracol Televisión o a través de la Señal En Vivo. También puedes revivir los https://www.caracoltv.com/sabados-felices/capitulosLos mejores humoristas del país retratan la sociedad colombiana con sus rutinas y logran robarles carcajadas a millones de televidentes a lo largo del mundo.
Taubert tmbién habla de lo que significó haber recibido la nominación al Grammy Latino a Mejor Artista en 2025, un momento que describe como uno de los más especiales de su vida.No te pierdas los capítulos de Se Dice De Mí en Caracol Televisión o en la Señal En Vivo.
La actriz y humorista de Sábados Felices, Susy López, reveló en La Red los angustiantes momentos que vivió junto a su pareja cuando fueron víctimas de un violento atraco el pasado 21 de enero.Mira también: Famoso actor estuvo consciente durante cirugía de cadera que le practicaronQué le pasó a Susy López de Sábados FelicesSegún relató, todo ocurrió en una calle cerrada donde fueron interceptados por varias motos y autos ojo que les cerraron el paso. En cuestión de segundos, varios hombres descendieron de los vehículos y los amenazaron con armas.“Vivimos un momento supremamente aterrador. Nos apuntaron con armas. Tengo muy presente, muy presente cómo se venían encima. Eran muchísimos. En cuestión de segundos, varios hombres los bajaron de la camioneta y los golpearon”, contó Susy visiblemente afectada.Los delincuentes los obligaron a bajar del vehículo a la fuerza. A ella la empujaban constantemente, mientras intentaba levantarse en medio del caos. Su pareja también fue golpeada e incluso intentaron llevárselo. Los ladrones hablaban en voz baja mientras exigían sus pertenencias y, en menos de dos minutos, se llevaron la camioneta, su bolso, el celular y hasta su maquillaje. Susy recordó que quien conducía el vehículo robado era un joven de aproximadamente 17 años.Tras el asalto, lograron pedir ayuda y una mujer que presenció la situación llamó a la Policía. Gracias a la rápida reacción de las autoridades, la camioneta fue recuperada cerca de dos horas después. En el operativo se presentó un cruce de disparos cerca del Hospital San Blas, pero los responsables lograron huir hacia una zona boscosa.Más allá de la recuperación del vehículo, Susy confesó el fuerte impacto emocional que le dejó este episodio. Aseguró que sintió “la muerte ahí” y reflexionó sobre la creciente inseguridad que se vive en el país, especialmente en Bogotá, donde este tipo de hechos y los llamados “paseos millonarios” son cada vez más frecuentes.Mira también: Papá de Rosa, del 'Desafío 2025', murió por una negligencia médica: ella lloró al recordarloNo te pierdas ningún contenido de La Red los sábados y domingos en las tardes de Caracol Televisión o a través de la Señal En Vivo.
El pesista olímpico Yeison López, más conocido como ‘Gokú’ tras su paso por el Desafío 2018, atraviesa uno de los momentos más especiales de su vida, no solo por sus logros deportivos, sino por un sueño personal que logró hacer realidad y que tiene como protagonista a su mamá.Mira también: Famoso actor estuvo consciente durante cirugía de cadera que le practicaronJason recordó que su infancia estuvo marcada por la pobreza y la violencia en Istmina, Chocó, una situación que obligó a su familia a desplazarse forzadamente hacia Cali cuando él tenía apenas 12 años, en busca de nuevas oportunidades y un futuro más seguro.Años después, con disciplina y esfuerzo, pudo devolverle a sus padres parte de todo lo que hicieron por él. Decidieron establecerse en el norte de Cali, cerca de sectores como Floralia, Guaduales y Calima, una zona con la que ella ya se sentía familiarizada.Para Gokú, poder ofrecerles un hogar digno es uno de sus mayores orgullos. Asegura que cada triunfo deportivo también es para ellos y que hoy se siente feliz de haberse convertido en una “nueva persona”, gracias a todo lo que ha aprendido en el camino.A sus 26 años, el deportista demuestra además una visión clara de futuro. Planea invertir sus ganancias en un proyecto de suplementos deportivos junto a su pareja, quien es nutricionista. Fiel a su filosofía de vida, afirma que la disciplina siempre vence al talento.Mira también: Papá de Rosa, del 'Desafío 2025', murió por una negligencia médica: ella lloró al recordarloNo te pierdas ningún contenido de La Red los sábados y domingos en las tardes de Caracol Televisión o a través de la Señal En Vivo.
La actriz y cantante Alisson Joan conversó con La Red sobre su recorrido en el mundo artístico y el impacto que ha tenido su personaje Sky en La Reina del Flow 3, un papel que, según confesó, le recuerda mucho a sus propios inicios.Mira también: Famoso actor estuvo consciente durante cirugía de cadera que le practicaronAlisson Joan es Sky en La Reina del Flow 3Aunque estudió Comunicación Social, desde que se graduó del colegio sintió una fuerte atracción por el teatro musical, por lo que decidió ingresar a una compañía dedicada a este género. Sin embargo, su amor por la música venía desde mucho antes: a los 16 años, la caleña hacía parte de una banda de rock en Cali, con la que realizaba múltiples presentaciones.Gracias a su talento, su paso a la televisión fue rápido. Participó en producciones como Arelys Henao: canto para no llorar y Romina Poderosa, proyectos que la dieron a conocer a nivel nacional y le abrieron las puertas a nuevas oportunidades en la actuación.Sobre Sky, el personaje que interpreta en la exitosa serie, Alisson aseguró que ha despertado todo tipo de opiniones entre el público. “La gente siempre tiene una opinión de lo que uno hace, de cómo se viste… acostumbrarse a eso es un proceso, pero creo que estoy en eso”, afirmó, dejando claro que ha aprendido a lidiar con las críticas mientras disfruta esta etapa de su carrera.Mira también: Papá de Rosa, del 'Desafío 2025', murió por una negligencia médica: ella lloró al recordarloNo te pierdas ningún contenido de La Red los sábados y domingos en las tardes de Caracol Televisión o a través de la Señal En Vivo.
En entrevista con La Red, la exreina de belleza Érika Taubert habló de cómo está hoy su corazón y contó detalles de esta nueva etapa sentimental junto a un hombre que conoce desde la infancia, incluso porque sus abuelas eran amigas.Mira también: Famoso actor estuvo consciente durante cirugía de cadera que le practicaronÉrika Taubert se volvió a casarSegún relató, fue él quien volvió a aparecer en su vida al contactarla para que lo ayudara con la decoración de un apartamento. Ese proyecto terminó siendo el punto de reencuentro que los llevó a reconectar desde otro lugar, ya como adultos y con historias de vida muy distintas.Además, Erika contó que su hoy esposo le había dado un anillo desde hacía varios años como símbolo del compromiso que tenían. En ese momento, ella le fue sincera y le dijo que aún no se sentía lista para dar ese paso, pero acordaron respetar el proceso de cada uno. Mira también: Papá de Rosa, del 'Desafío 2025', murió por una negligencia médica: ella lloró al recordarloTiempo después, cuando se sintió preparada, fue ella quien se lo comunicó y, tras tres años de relación, decidieron casarse.La boda, que se realizó en un ambiente muy íntimo y familiar, acompañados por los hijos de ambos.No te pierdas ningún contenido de La Red los sábados y domingos en las tardes de Caracol Televisión o a través de la Señal En Vivo.
Los imitadores de Gloria Trevi y Luis Alfonso en Yo Me Llamo 2025, Yuli Sánchez y César Narváez, se enamoraron durante el concurso y ahora están a punto de convertirse en padres de su primera hija juntos. En entrevista con La Red, la pareja contó detalles de esta nueva etapa y cómo decidieron agrandar la familia, pese a que ambos ya tenían hijos de relaciones anteriores.Mira también: Famoso actor estuvo consciente durante cirugía de cadera que le practicaronDespués del programa, tomaron la decisión de buscar un bebé. Sin embargo, Yuli confesó que no fue tan sencillo quedar embarazada como pensaban. Este proceso hizo que valoraran aún más la noticia.La imitadora aseguró que este embarazo ha sido más difícil que los anteriores, pues ha presentado más dolores, mareos y náuseas. Curiosamente, quien ha tenido antojos extraños es César, como comer papaya con lecherita. Además, él ha cambiado varias rutinas de su vida artística: ya no se queda hasta tarde en los conciertos para poder acompañarla, incluso le ha cedido espacio en sus shows para que ella pueda cantar.Yuli también reveló que planea retomar su carrera como Yo Me Llamo Gloria Trevi a finales de año, pues ya tiene presentaciones agendadas. Por su parte, César confesó que esta nueva responsabilidad lo tiene más enfocado en cumplir metas como comprar una camioneta y un apartamento para brindarle mayor estabilidad a su familia.Mira también: Papá de Rosa, del 'Desafío 2025', murió por una negligencia médica: ella lloró al recordarloNo te pierdas ningún contenido de La Red los sábados y domingos en las tardes de Caracol Televisión o a través de la Señal En Vivo.
En el capítulo 126 del Desafío Siglo XXI se vivió una de las eliminaciones más emotivas en la Ciudad de las Cajas. Potro y Deisy le dijeron adiós a su sueño en el reality, dejando a Neos con una sola dupla en competencia.Mira también: Potro salió con una millonada del Desafío: ¿cuánto dinero y qué hará con él?El boxeador y la modelo se enfrentaron a Valkyria y Gio, Rosa y Gero, y Rata y Valentina. Tras quedar eliminados, aplaudieron a sus compañeros y se mostraron agradecidos por la experiencia.Potro no pudo contener las lágrimas al dar sus últimas palabras y le pidió a Andrea Serna, presentadora del programa, que le permitiera hacer su icónico grito final diciendo “Emily”, el nombre de su hija y su mayor motivación en cada prueba.¿Andrea Serna se encariña con los desafiantes?Después de la eliminación, la presentadora se pronunció en sus redes sociales, en su perfil de Instagram, y respondió una de las preguntas que más le hacen los seguidores del programa:“Me preguntan mucho si me encariño con los desafiantes, la respuesta es: claro que sí. Pero cómo no, vivo tan de cerca su proceso, dolores, cambios, satisfacciones, todo, así que sí, les tengo cariño y respeto. Enfrentar un Desafío es muy rudo”.La promesa que Andrea Serna le hizo a Potro y no se vio en TVEn ese mismo mensaje, Andrea le dedicó unas palabras especiales a Potro y le hizo una promesa que no salió al aire:“Potro, juro jamás olvidar a tu amada Emily, espero te vaya increíblemente bien después de esta experiencia. Deisy, una compañera extraordinaria en este tramo, éxitos”.Además, compartió una foto de los tres en el Box Negro con la frase: “A medida que se acerca el final, es más duro decir adiós…”. Y reposteo el video del último grito del joven dedicado a su hija, escribiendo: “Siempre fue parapelitos, Potro <3”.¿Con cuánto dinero salió Potro del Desafío?Potro comentó ante las cámaras de Caracoltv.com que confiaba en los planes de Dios sobre qué tan lejos debía llegar en la competencia y reconoció que quienes continúan en el juego merecían estar allí.Sobre el dinero que logró acumular, dijo: “Un poco más de 62 millones, es para invertir, comprarle muchas cosas a mi hija, cosas que hacen falta en mi casa, disfrutar de este proceso bonito afuera.”Mira también: Miryan y Zambrano se besaron en el ‘Desafío’ y a Valkyria no le gustó nada: "Muy mal hecho"No te pierdas los capítulos del Desafío del Siglo XXI en las noches de Caracol Televisión o a través de nuestra señal en vivo, conéctate de lunes a viernes a las 8:00 p.m. Síguenos en nuestro canal de difusión de WhatsApp.
Colombia continúa lamentando la partida de Yeison Jiménez, uno de los mayores exponentes de la música popular, quien falleció el pasado 10 de enero en un accidente de avioneta en Paipa, Boyacá. Desde entonces, colegas, amigos y familiares lo han recordado con emotivos mensajes, y recientemente su mamá, Lucy Galeano, habló en el programa Día a Día sobre el duelo que atraviesa y varias anécdotas desconocidas del artista.Lea también: Mamá de Yeison Jiménez no creía que él se había accidentado, por falsa alarma que recibióEn medio de la conversación, la madre del intérprete de 'Aventurero' y 'Vete' sorprendió al contar cómo fue su embarazo y por qué, en un principio, no quería tener más hijos, sin imaginar que el bebé que venía en camino sería Yeison.Qué dijo la mamá de Yeison Jiménez sobre su embarazo“Los dos fueron muy seguidos, Lina y Yeison se llevan un año, un mes, un día y una hora. Por cuestiones de cosas malucas que se vivieron en el embarazo de mi hija, porque entre otras cosas quedo en embarazo y me doy cuenta de qué tipo de persona tengo al lado… entonces yo dije, 'nunca ni jamás tengo más hijos y menos con este hombre'”, relató.Lucy explicó que, tras el nacimiento de su hija Lina, comenzó a pensar en cómo planificar. A los 40 días del parto acudió a un centro médico para asesorarse y, por decisión propia, empezó a cuidarse con pastillas. Tiempo después, le pidieron realizarse un examen antes de indicarle otro método anticonceptivo y allí recibió una noticia inesperada.“Me dijeron: ‘estás embarazada’; y era de Yeison. Yo entré en shock, porque la niña tenía tres meses, fue algo muy rápido. Yo dije ‘con esto no puedo’. Llegó mi pareja, estaba llorando haciendo el almuerzo, y le conté todo. Él me dijo: ‘eh, pues bendito sea mi Dios, eso es un niño’”.Sin embargo, ella fue clara en advertir que no quería tener más hijos. Contó que fue un embarazo complejo y que temía pasar nuevamente por situaciones difíciles "de maltrato" durante nueve meses. Incluso recordó que su suegra la visitó y le dijo: “yo le dije a mi hijo que le coloque una empleada para que le ayude con la niña, usted siga con el embarazo, qué tal sea el cura o la monja de la familia”.Lucy también narró un hecho que dejó sorprendidos a los presentadores: durante varios meses no sintió los síntomas típicos del embarazo, a diferencia de lo que vivió con Lina. “Nunca sentí mareos ni nada”. Hasta que un día, en una consulta médica, le informaron que en realidad no llevaba todo ese tiempo en embarazo, sino que apenas estaba comenzando.“Las cosas de Dios”, dijo, al recordar esa etapa sin imaginar que ese hijo que no planeaba tener se convertiría años después en uno de los artistas más queridos del país.¿Quiénes son las hermanas de Yeison Jiménez?Yeison Jiménez tuvo seis hermanos. Tras su fallecimiento, dos de ellas han expresado públicamente su dolor y han estado muy activas en los homenajes al cantante oriundo de Manzanares.Lina Jiménez: Hermana mayor (33 años), apasionada por los caballos y promotora del evento ‘Sírvalo pues’. Ha sido vocera en varios detalles de los homenajes al artista. Heidy Jiménez: Hermana menor, quien también ha manifestado su duelo a través de redes sociales.Lea también: Hermana de Yeison Jiménez reaccionó a homenaje que le hizo Bad Bunny en su conciertoEste sábado 31 de enero se realizará un concierto homenaje a Yeison Jiménez en el estadio Nemesio Camacho El Campín. Para este evento ya están confirmados artistas nacionales e internacionales como Natalia Jiménez, Pasabordo, Andy Rivera, Alex Campos y Chayín Rubio.
En el capítulo 126 del Desafío del Siglo se vivió, una vez más, una exigente prueba en el Box Negro, esta vez con dos duplas de Neos y dos de Gamma. Se enfrentaron Rata y Valentina, Rosa y Gero, Gio y Valkyria, y Potro y Deisy. Estos últimos fueron quienes tuvieron que despedirse del sueño de continuar en la competencia.Mira también: Dolorosa despedida de Rata y Deisy en el ‘Desafío’ tras la eliminación: prometen esperarseEl joven luchador y la barbera se despidieron entre lágrimas de sus compañeros y de la Ciudad de las Cajas. Antes de irse, Potro dejó un último grito dedicado a Emily, su hija, desde ese lugar que se convirtió en su casa durante varias semanas.Ambos contaron con cuánto dinero salieron del programa y compartieron los planes que tenían al regresar a su vida fuera del reality.¿Con cuánto dinero salió Potro del Desafío?Potro comentó ante las cámaras de Caracoltv.com que confiaba en los planes de Dios sobre qué tan lejos debía llegar en la competencia y reconoció que quienes continúan en el juego merecían estar allí.Sobre el dinero que logró acumular, dijo: “Un poco más de 62 millones, es para invertir, comprarle muchas cosas a mi hija, cosas que hacen falta en mi casa, disfrutar de este proceso bonito afuera.”¿Deisy tuvo la culpa de la salida de Potro?El deportista, de 23 años, expresó que se sentía agradecido por todo lo aprendido durante esta experiencia y también se refirió a Deisy, su dupla en esta etapa.La describió como una guerrera, aseguró que aprendió de ella y que hicieron un buen equipo. Frente a la pregunta de si ella tuvo responsabilidad en la eliminación, fue contundente:“No, fue culpa del destino, así tenían que pasar las cosas, fue el destino, si salimos hoy es porque así debía ser y ya".Finalmente, dejó claro que repetiría la experiencia sin dudarlo:“¡100% sí volvería. Valió la pena, descubrí que tengo mucho aguante, un corazón más grande del que pensaba, esta experiencia fue algo grato y que no se va a poder superar fácil, va a ser muy bonito.”Mira también: Andrea Serna se pronuncia sobre la renuncia de Zambrano a cumplir con el castigo de GammaNo te pierdas los capítulos del Desafío del Siglo XXI en las noches de Caracol Televisión o a través de nuestra señal en vivo, conéctate de lunes a viernes a las 8:00 p.m. Síguenos en nuestro canal de difusión de WhatsApp.
Tatiana le contra pregunta si acaso él quiere a Jessica, pero su respuesta no le gusta nada. Posteriormente, Nicole, su secretaria y amiga, le dice que casarse sin sentir amor es el peor error que puede cometer.No te pierdas Vecinos en las noches de Caracol Televisión o en la señal en vivo. Recuerda que puedes ver los capítulos aquí.
Sky llega al bar en el que se la pasa Rusvel con sus amigos y lo enfrenta diciéndole que sabe la verdad. Intenta convencer a su cómplice de entregarlo y, en medio de una disputa, Rusvel termina reconociendo su participación en el ataque. La Policía lo captura cuando quiere agredir a la intérprete de 'La savía en mis venas'No te pierdas La Reina del Flow en las noches de Caracol Televisión o en la señal en vivo.