En su momento, Tuerquita recordó uno de los episodios más dolorosos de su vida: la adicción que terminó destruyendo la relación con su padre, el recordado humorista Pernito. Según relató, comenzó a consumir marihuana cuando tenía apenas siete años. Con el paso de los años, la adicción lo llevó a cometer robos para sostener el consumo, una situación que obligó a Pernito a tomar la difícil decisión de sacarlo de la casa.
Tras quedarse sin hogar, Tuerquita vivió en las calles de Bogotá, donde cayó en el consumo de otras sustancias. Ver el deterioro de su hijo fue un duro golpe para Pernito y provocó un profundo distanciamiento entre ambos. En la entrevista, el payaso también contó que, después de varios intentos fallidos por salir de las drogas y de una agresión que casi le cuesta la vida, encontró apoyo en comunidades cristianas, donde logró superar su adicción.
Ese proceso permitió que padre e hijo se reconciliaran tras años de sufrimiento. Tuerquita pudo acompañar a Pernito durante sus últimos días de vida, cerrando una historia marcada por el dolor, pero también por el perdón.
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