Antes de morir, Diomedes Díaz le habló a su hijo Rafael Diomedes sobre su muerte y sobre hechos que, según indicó, ocurrirían después. En esas conversaciones mencionó señales específicas y situaciones futuras relacionadas con su familia. De acuerdo con el relato de su hijo, el cantante aseguró que conocía el día en que iba a fallecer y describió detalles de lo que sucedería durante su velación.
Entre esas advertencias, señaló que el día de su muerte, en el lugar donde sería velado, aparecerían dos perros de color negro. Explicó que estos animales representaban una presencia especial y que llegarían como parte de un hecho que debía cumplirse. Rafael Diomedes escuchó estas palabras, aunque en ese momento no les dio mayor credibilidad. Sin embargo, tras el fallecimiento del artista, durante los tres días del velorio, los perros permanecieron en el lugar y desaparecieron al finalizar las exequias.
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En ese mismo diálogo, el cantante también le indicó a su hijo que debía mantenerse atento en los años siguientes, ya que presentía la llegada de otra tragedia familiar. Este anuncio, según su entorno cercano, se asoció posteriormente con la muerte de Martín Elías. Rafael afirmó que esta conversación se mantuvo en reserva y que solo él y su esposa conocieron esos detalles antes de que se hicieran públicos.
Además, Diomedes Díaz expresó su deseo de recibir un homenaje particular tras su muerte. Señaló que quería que personas dedicadas a la venta informal participaran en ese reconocimiento y que, durante ese momento, todos ofrecieran sus productos como parte del tributo. También manifestó que no deseaba que su cuerpo fuera manipulado después de fallecer, ya que aseguró tener claridad sobre la llegada de ese momento.
En los días previos a su muerte, el artista continuó con su actividad musical. Grabó su último trabajo discográfico mientras enfrentaba problemas de salud y mantuvo presentaciones en vivo. En su última actuación en Barranquilla, abordó temas relacionados con despedidas y habló sobre la muerte durante el espectáculo. Horas después, en la madrugada, se trasladó a Valledupar.
Al llegar a su vivienda, se recostó para descansar y no volvió a despertar. Con el paso de las horas, al notar que no reaccionaba, fue llevado a un centro médico. Cuando su hijo Rafael llegó al lugar, recibió la confirmación de que el cantante ya había fallecido. En ese momento, las palabras que había escuchado previamente adquirieron un nuevo significado para él.
Tras la muerte de Diomedes Díaz, la noticia generó reacciones en Valledupar y en distintas regiones del país. Con el paso del tiempo, su familia mantuvo el recuerdo de esos hechos y de las conversaciones que, según indicaron, anticiparon lo ocurrido. Han pasado más de trece años desde su fallecimiento y sus hijos continuaron recordando esos momentos ligados a sus últimas palabras.
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