María Carolina Hoyos abrió su corazón para compartir el trágico episodio que volvió a sacudir a su familia tres décadas después del secuestro y fallecimiento de su madre, la periodista Diana Turbay. Mientras terminaba el Camino de Santiago en España, una llamada la alertó sobre el atentado a disparos contra su hermano, el precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, ocurrido en Bogotá.
Al regresar de urgencia al país, la familia enfrentó una de las pruebas de fe y resistencia más complejas de sus vidas. Mientras la exprimera dama Nydia Quintero agonizaba en el piso 12 de la Clínica Santa Fe, en el piso tres los médicos luchaban por salvar la vida de Miguel. María Carolina se convirtió en el ancla emocional del hogar, recorriendo los pasillos del centro hospitalario entre constantes oraciones y aferrándose a la fe por la recuperación de su hermano.
La muerte de Miguel Uribe Turbay
Pese a los esfuerzos médicos y las cadenas de oración a las afueras de la clínica, el cuerpo de Miguel no resistió y falleció tras varios meses en cuidados intensivos. Para la familia, repetir la dolorosa escena de un funeral en la Catedral Primada de Bogotá significó un golpe devastador, despidiendo a un hombre considerado por sus allegados como un líder valiente, esposo amoroso y padre ejemplar.
A raíz de esta acumulación de pérdidas y profundas tragedias familiares, María Carolina Hoyos decidió transformar su proceso de duelo en una herramienta de apoyo para otros. De allí nace su segundo libro, titulado Felicidad imperfecta, una obra enfocada en brindar herramientas de resiliencia a todas las personas que han atravesado quiebras, enfermedades, separaciones o pérdidas dolorosas, enseñando a seguir adelante y sanar a pesar de no tener respuestas para cada adversidad.
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