Tras el atentado contra Miguel Uribe Turbay, Colombia quedó marcada por una tragedia que conmocionó al país entero. El asesinato de Miguel Uribe Turbay no solo apagó la vida de un dirigente político con una prometedora carrera, sino que dejó una profunda huella en quienes lo conocieron y admiraron su trabajo.
Miguel provenía de una familia que ha tenido un papel importante en la historia nacional. Era hijo de la periodista Diana Turbay y de Miguel Uribe Londoño, nieto del expresidente Julio César Turbay y de Nydia Quintero, fundadora de Solidaridad por Colombia. Su infancia estuvo marcada por la pérdida de su madre, un hecho que dejó una huella imborrable en su vida y en su familia.
Desde muy joven destacó por su disciplina, liderazgo y capacidad intelectual. Fue un apasionado del ajedrez, afición que lo acompañó durante gran parte de su vida. Tanto fue su interés que creó una fundación para enseñar este juego a niños, convencido de que podía aportar a su formación. Decía: "Si los niños aprenden ajedrez durante los cinco primeros años de edad, los niños se forman distinto a como se están formando hoy".
Herencia de Miguel Uribe Turbay
Entre los recuerdos que conserva su familia sobresalen varios objetos de su juventud. Su padre guarda con especial cariño algunas pertenencias que espera entregar algún día a Alejandro, hijo de Miguel. Entre ellas está la batuta de plata que ganó cuando fue tambor mayor. Recordó con emoción: "Yo tengo su batuta aquí, con la que dirigía. Por supuesto, todo lo que yo tengo de Miguel aquí está guardado para Alejandro".
Su vocación por el servicio público apareció temprano. Fue concejal de Bogotá entre 2012 y 2015, secretario de Gobierno durante la administración de Enrique Peñalosa, candidato a la Alcaldía y posteriormente senador de la República. En 2022 se convirtió en el senador más votado del país, logro que alcanzó mientras cursaba estudios en Harvard, donde también se graduó con honores.
Quienes lo conocieron destacan que defendía con firmeza sus convicciones. Una frase tomada de una lectura sobre Nelson Mandela lo acompañó durante años: "Los principios y valores no se negocian".
Más allá de los cargos y reconocimientos, su legado permanece en su familia, especialmente en Alejandro, quien algún día recibirá esos objetos que cuentan la historia de un hombre que dedicó su vida al servicio público y que dejó una huella imborrable en quienes lo rodearon.
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