El programa 'Expediente Final' revivió uno de los episodios más oscuros y dolorosos de la historia reciente de Colombia: el secuestro y posterior asesinato del exministro de Defensa y promotor de paz, Gilberto Echeverri Mejía, junto al entonces gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria, y un grupo de militares. A través de desgarradores testimonios de sus familiares y de soldados sobrevivientes, se reconstruyeron los momentos de angustia de su cautiverio y los detalles de la fatídica masacre.
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La tragedia comenzó durante una marcha pacífica hacia el municipio de Caicedo, Antioquia. Al llegar al puente del Bao, Echeverry y Gaviria fueron interceptados por guerrilleros de las FARC bajo la promesa de entablar un diálogo. Sin embargo, lo que se planteó como una conversación civil terminó en un secuestro inmediato. Para el grupo armado, el exministro representaba un "trofeo" de alto valor político.
Durante un año y 14 días, la incertidumbre consumió a su familia. Las pruebas de supervivencia tardaron tres meses en llegar; en ellas se evidenciaba el severo deterioro físico de Echeverry, quien padecía leishmaniasis y se mostraba profundamente deprimido. Su única vía de contacto con el exterior fueron los mensajes radiales enviados por sus seres queridos.
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La esperanza de una liberación se desvaneció el día del fallido intento de rescate militar por parte del ejército. Según los sobrevivientes, la incursión aérea alertó a los captores. Al verse cercados, una línea de guerrilleros se dirigió al cambuche donde dormían los secuestrados y abrió fuego a quemarropa.
Gilberto Echeverry recibió múltiples impactos de fusil; un soldado sobreviviente relató que el exministro cayó herido sobre él antes de fallecer. Nueve personas perdieron la vida en lo que fue calificado por sus allegados como una ejecución horrorosa y un crimen de lesa humanidad.
Tras la tragedia, el país se sumió en el luto. Echeverry recibió honores de Estado y ríos de ciudadanos acompañaron su féretro en la Gobernación de Antioquia. Más allá de su trágica muerte, su familia destaca su intachable ética pública como director del Sena, gobernador y asesor de paz, además del valioso legado de escritos sobre educación hallados en su campamento de cautiverio.
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Recientemente, durante una audiencia ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), los antiguos mandos de las FARC comparecieron ante la familia Echeverry, reconociendo formalmente que el asesinato de estos líderes de paz constituyó la "mayor equivocación" en la historia de dicha organización criminal.
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