En una entrega del programa 'Expediente Final' de Caracol Televisión, familiares y allegados del exvicepresidente y exsenador colombiano Germán Vargas Lleras recordaron uno de los episodios más oscuros y determinantes de la historia política reciente del país: el atentado con un libro bomba perpetrado en las instalaciones del Congreso de la República.
El atentado ocurrió cuando un paquete que simulaba ser un libro de obsequio ingresó a la sede del Legislativo como parte de la correspondencia personal del entonces senador. Al abrir el paquete en su despacho para revisar los documentos que le enviaban, el artefacto explosivo detonó de manera inmediata.
A pesar de la severidad del impacto, Vargas Lleras logró sobrevivir a la detonación. Sin embargo, la explosión le causó la pérdida de tres dedos de las manos y múltiples heridas por esquirlas en el cuerpo y el rostro. Allegados al líder político destacaron que, tras la rehabilitación, decidió no utilizar prótesis o elementos postizos en las manos, prefiriendo asumir sus cicatrices como un símbolo de resistencia y un recordatorio constante de su confrontación contra el crimen organizado.
La autoría del ataque se mantuvo en la impunidad durante casi dos décadas, hasta que la extinta guerrilla de las FARC asumió formalmente la responsabilidad 18 años después. El atentado pretendía amedrentar a una de las voces más severas contra las intenciones del grupo armado en el marco de los diálogos de El Caguán. Debido a las continuas amenazas de muerte derivadas del hecho, la familia de Vargas Lleras tuvo que abandonar Colombia, mientras que él debió reforzar permanentemente sus esquemas de seguridad.
Pese a la complejidad de su recuperación física, sus familiares y colegas coincidieron en que el atentado fortaleció su postura política frente a la criminalidad en lugar de amedrentarlo. A partir de ese momento, Vargas Lleras consolidó varias iniciativas clave en el Congreso de la República.
Entre sus acciones legislativas más destacadas figuró su rol como ponente del acto legislativo que reactivó la figura de la extradición para nacionales. Asimismo, se convirtió en un impulsor determinante de la Ley de Extinción de Dominio y promovió que el lavado de activos fuera tipificado como un delito autónomo, mientras lideraba reformas al Código Penal enfocadas en el incremento de penas para los grupos armados y carteles del narcotráfico.
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