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El padre de Nairo Quintana cuenta qué es lo que le 'pedalea' la vida

Luis Quintana abrió las puertas de su tienda y de su casa en Combita (Boyacá) para conocer al humilde hombre que crio a esta leyenda del ciclismo colombiano. 

Era casi medio día y casi no logramos abrir un espacio tranquilo para sentarnos a hablar con él, ya fuera por la gente que no paraba de pasar a saludarlo y a compartirle la alegría por los logros de su hijo o por las ocupaciones que tiene un campesino ejemplar: "yo me la paso en diferentes labores del campo que no me dejan estar quieto en ningún momento".

En un día friolento pero de un calor humano inmenso, Don Luis Quintana cuenta cómo un cuatro de febrero de 1990, en la vereda San Rafael del municipio de Combita llega un niño a este mundo que lo llena de amor, de mucho cariño y como el mismo dice "de las reliquias y de las fortunas que a uno le llegan en la vida no hay más que sus hijos". Además, cuenta cómo fue la niñez de Nairo Quintana y las dificultades que tuvo que afrontar para cumplir sus sueños, entre ellos, ir a estudiar y ser un gran deportista.

También confiesa, un tanto apenado, que no sabe por qué le llaman 'Naironman' a su hijo, sin embargo, en su voz es muy claro un tono heroico cuando se pone a hablar de su muchacho, un colombiano capaz de pedalearle la vida a un país entero.

Para don Luis la fama no ha permeado ni cambiado en absoluto los valores en su familia "cuando salimos con mis hijos a cualquier sitio a departirnos una gaseosa, una cervecita o un whiskey hablamos como amigos. Siempre ha habido una confianza y un respeto. No ha existido rango de padre a hijo".

Este boyacense nacido en Tunja pasó su infancia en el municipio de Motavita para luego ir a buscar fortuna en Combita, lugar donde encontró algo más grande: el amor y una familia, logros mayores que el haber viajado como invitado especial de España, Italia y Francia o que salir en primera plana de los más grandes medios de comunicación.

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