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El día que Wilfrido Vargas le cambió la vida a Eddy Herrera

Luego de intentar con la arquitectura y el béisbol, el dominicano descubrió, casi por casualidad, que en el merengue estaría su opción de vida. 

El día que Wilfrido Vargas le cambió la vida a Eddy Herrera

Foto: Cortesía Revista Vea.

Foto: Cortesía Revista Vea.

El arte sorprendió a Eddy Herrera cuando tenía 6 años, y descubrió que podía cantar o doblar cualquier canción, matizarla correctamente y captar la atención de un público. Meses antes de cumplir 9 le pidió una guitarra a su padre. A los 12 ya le daba serenata a las novias de sus amigos, a los 13 quedó en el segundo lugar en un festival en República Dominicana. A los 17 años continuó tomando clases de guitarra y fortaleció su talento para a los 21 participar y ganar el Festival de La Voz de Santiago, su ciudad. 

Otras pasiones rondaron su cabeza y cuestionaron su oficio para la vida. Al salir del colegio comenzó a estudiar Arquitectura y a practicar béisbol de manera profesional, deporte en el que llegó a ser una gran promesa. 

"Un famoso cantante me vio en televisión y me contactó", comenta Eddy. Un día de 1985, a su casa llegó un hombre con blue jean, camisa por fuera, afro y gafas gigantes, y le dijo: "me imagino que tú eres Eddy Herrera". Este hombre era Wilfrido Vargas, que había ido exclusivamente para que hiciera parte de su banda. "Yo le dije a mi mamá que me dejara ir, estaba de vacaciones de la U y serían solo un par de meses. Wilfrido tenía una ‘muela’ (labia) y nos convenció", comenta Herrera.

Al mes se sabía todos los coros y participaba en los famosos estribillos del merenguero, pues  hacía parte del talento de la orquesta de Wilfrido Vargas. "Era el más alto, el más joven, el más carajito, el más bonitillo y blanco de la banda. Era una locura. Me olvidé del mundo entero, y desde ese primer momento me enamoré de este trabajo". 

Estuvo cinco años con el maestro, sin embargo, un día, en 1990, sintió que tenía todo para independizarse. "A partir de ese momento quise aprender a capitalizarme. Comencé a aprender ventas, management, a escuchar a Wilfrido en cada entrevista y cómo era como artista, ¡absorbí todo! Un día, durante una gira por Europa, cuando íbamos por Suiza, me acerqué al maestro, aunque no sabía cómo decirle, pero él se me adelantó y me dijo: 'no me digas que te vas'. Le contesté que sí, 'pero no mañana, si usted me lo permite, yo salgo en enero'. Me respondió: 'Tú has aprendido lo suficiente para lanzarte en tu propio proyecto, tienes a Wilfrido Vargas como tu papá musical para lo que necesites, cuentas conmigo'. Eso se lo agradezco". 

Desde ese entonces, Eddy Herrera inició un exitoso camino como solista, con un sello propio que lo ha distinguido en el merengue romántico y bailable, muy bien interpretado y con arreglos que lo convierten en un artista de canciones pegajosas y alegres, para bailar y dedicar. 

Lee la entrevista completa en la edición impresa de la Revista Vea.

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