Bonifacio Ávila, conocido en el mundo del boxeo como ‘El Bony’, fue uno de los pugilistas que dejó huella en el deporte colombiano. Sin embargo, después de retirarse de los cuadriláteros, su vida cambió por completo debido al progresivo deterioro de su salud.
De qué murió Bonifacio Ávila
El legendario deportista fue diagnosticado con Alzheimer, una enfermedad que afectó su memoria y también provocó cambios en su comportamiento. A esto se sumaron tres accidentes cerebrovasculares y, posteriormente, complicaciones relacionadas con Parkinson y episodios de convulsiones.
Con el paso del tiempo, Bonifacio perdió movilidad y algunas de sus capacidades básicas. Su familia tuvo que acompañarlo permanentemente y contar con la ayuda de enfermeros para atender sus necesidades.
Uno de los momentos más difíciles llegó cuando empezó a presentar problemas para alimentarse. “Ya no masticaba la comida, había que darle la comida licuada con cuchara para que tragara. Últimamente teníamos que dársela con jeringa”, recordó uno de sus familiares.
El deterioro de su salud también representó un desafío para su esposa, Rosa Aurora Castaño, y sus hijos, quienes estuvieron pendientes de él durante esta etapa. Pese a las dificultades que enfrentó, sus seres queridos aseguran que Bonifacio conservó una de sus características más recordadas: su sonrisa.
Incluso en los últimos días de su vida, la familia encontró momentos que les permitieron recordar al hombre alegre que había sido durante décadas. “Más sin embargo, hasta lo último, mi papá unos tres días antes de fallecer estuvo sonriendo... creo que mi papá hasta el último día fue feliz”, contó uno de sus hijos.
Bonifacio Ávila murió a los 75 años, después de varios años marcados por las enfermedades y el cuidado permanente de su familia. Su partida dejó un profundo vacío entre quienes lo acompañaron dentro y fuera del deporte.
Más allá de los títulos y los combates, sus familiares quieren que sea recordado por la manera en que enfrentó la vida y por su generosidad con los demás. “Me gustaría que recordaran a mi papá como una persona apasionada, apasionada en lo que hacía. Era un hombre excesivamente trabajador, un hombre que se quitaba el pan de la boca para dárselo al que no lo tenía”, expresó una de sus hijas.
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