Aniceto Molina, reconocido acordeonista conocido como 'El Tigre Sabanero', falleció a los 75 años debido a una fibrosis pulmonar. Considerado por muchos como el “Diomedes Díaz de la cumbia y el vallenato” por el respeto y la admiración que cosechó en su carrera, Molina fue uno de los artistas más grandes de estos géneros, con miles de seguidores y un legado imborrable.
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A lo largo de su vida, el músico enfrentó la muerte en varias ocasiones y, en más de una, ignoró diagnósticos médicos que finalmente afectaron su salud. Molina vivió accidentes y sustos que pusieron a su familia en alerta, incluido un incidente en Venezuela donde se le dio por muerto en Colombia, obligándolo a aclarar que estaba vivo. También tuvo problemas cardíacos, sometiéndose a cirugías en Medellín y Estados Unidos que, si bien le permitieron continuar tocando, lo mantuvieron alejado de los escenarios por varios meses.
De qué murió Aniceto Molina
Su enfermedad pulmonar se agravó con los años debido al tabaquismo, provocando que sus pulmones desarrollaran fibras que reducían su capacidad respiratoria. Durante los últimos días, Molina pasó 19 días en cuidados intensivos. Su familia tomó la difícil decisión de desconectarlo cuando sus órganos comenzaron a debilitarse y él sufría.
En sus últimos momentos, mostró lucidez y preocupación por su entorno: pidió a su manager que enviara de regreso a los músicos a Colombia y sostuvo conversaciones con sus seres queridos, dejando mensajes llenos de cariño y despedida.
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La última presentación de Aniceto en El Salvador fue especialmente emotiva. No podía cantar con normalidad y tuvo que ser asistido por otros artistas, lo que marcó uno de los episodios más difíciles de su carrera. Su esposa y su hijo recuerdan con tristeza y orgullo cómo afrontó sus últimos días, consciente de que su tiempo estaba cerca, pero manteniendo siempre su espíritu alegría.
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