La deportista Fabiola Zuluaga Amado, quien se retiró del tenis en 2006, sigue siendo una figura deportiva respetada por su destacada trayectoria en el deporte blanco. En Se Dice De Mí, abrió su corazón y reveló los momentos más difíciles de su vida como la pérdida de su hermano mayor. A pesar de la tristeza, se enfocó en convertirse en una de las deportistas más importantes de la historia de Colombia.Los primeros pinitos de Fabiola Zuluaga en el deporteFabiola Zuluaga nació el 7 de enero de 1979 en Cúcuta y es considerada por muchos como la máxima figura del tenis colombiano. Su acercamiento a este deporte ocurrió tras la dolorosa pérdida de su hermano, cuando le recomendaron practicar alguna actividad física para ayudarla a sobrellevar el duelo.(Lea también: El actor Jimmy Vásquez y su batalla contra la depresión: “¿Por qué tengo que soportar tanto dolor?”)Desde muy pequeña, Fabiola mostró un talento innato para el deporte, destacándose rápidamente. Su versatilidad y habilidades deportivas la hicieron sobresalir en torneos locales y nacionales. Con el apoyo de su entrenador Edgar Muñoz, quien la motivó viendo videos de Gabriela Sabatini, desarrolló su técnica y mentalidad competitiva.“Tenía resistencia, velocidad, flexibilidad, todos esos aspectos que son tan importantes en el desarrollo de un jugador de tenis y, sobre todo, una gran mentalidad”, reveló Edgar Muñoz, el primer entrenador de Fabiola.A los 14 años, comenzó a jugar en torneos internacionales en Sudamérica, enfrentándose a jugadoras de mayor edad y obteniendo victorias importantes.Su ascenso en el tenis la llevó a entrenarse en la academia de Nick Bollettieri en Estados Unidos, donde compartió espacio con grandes figuras como André Agassi y Anna Kournikova. Sin embargo, la falta de patrocinios dificultó su permanencia en el extranjero. Finalmente, el apoyo de Roberto Cocheteux, en ese entonces presidente de Colsanitas, fue clave para que continuara su carrera y se consolidara como la mejor tenista colombiana de su época.Sacrificios en el deporteLa deportista tuvo que enfrentar numerosos sacrificios a lo largo de su carrera para convertirse en la mejor tenista colombiana de su época. Desde muy joven, dejó de lado una infancia y adolescencia convencionales para dedicarse por completo a los entrenamientos y competencias.Uno de los mayores retos fue la distancia con su familia, ya que desde los 12 años tuvo que viajar constantemente y, en muchas ocasiones, pasar largas temporadas fuera de casa para entrenar y competir en torneos internacionales. “A veces lloraba por ahí solita cuando me acostaba a dormir, pero ya una vez estaba en el torneo no me daba duro, pero salir me constaba”, afirmó Fabiola.Por otra parte, las condiciones para el desarrollo del tenis en Colombia en aquella época no eran las mejores, lo que implicó dificultades en la búsqueda de patrocinios y apoyo financiero. Sin embargo, su disciplina y talento le permitieron abrirse camino en el circuito profesional, llegando a convertirse en una referente del tenis latinoamericano.(Lea también: El día que René Higuita le dio un puñetazo al periodista César Augusto Londoño)Una pérdida que la marcó para siempreFabiola recuerda el doloroso momento en el que perdió a su hermano mayor Ricardo, cuando era solo una niña. Aún hay fragmentos que permanecen en su memoria.“El impacto me hizo bloquear psicológicamente la pérdida de mi hermano. Tengo algunos momentos específicos: el momento en el que llamaron para avisar que mi hermano se había accidentado. Recuerdo que me desperté y me pasé a la cama de mis papás”, afirmó la extenista.Aunque aseguró que era muy pequeña y tiene pocos recuerdos vividos con su hermano, sin duda su muerte fue un hecho que la marcó para siempre. “Recuerdo ver a mi mamá acostada en la cama de mi hermano llorando cuando él murió”, agregó.Con apoyo psicológico, fue encontrando alivio al dolor que sentía tras la pérdida de su ser querido. Su familia, en un intento por ayudarla a sobrellevar el impacto emocional, la animó a probar distintos deportes. Primero intentó con la natación, pero al no sentirse a gusto, su madre la inscribió en clases de tenis, sin pensar que este deporte se convertiría en su verdadera pasión.(Lea también: Wilfran Castillo reveló detalles inéditos de la muerte de Omar Geles: “Debe saber que tengo rabia")¿Por qué se retiró Fabiola del tenis?Fabiola Zuluaga ganó 14 troneros como profesional, participó en los Juegos Olímpicos de Sydney en el 2000 y fue finalista en el Abierto de Australia 2004.En su camino, venció a jugadoras de alto nivel, demostrando su capacidad para competir en los escenarios más exigentes del tenis mundial. Su hazaña la llevó a ubicarse en el puesto 16 del ranking de la WTA, la mejor posición alcanzada por una colombiana en la historia.Tras una exitosa carrera, Fabiola Zuluaga se retiró en 2006, dejando un legado que sirvió de inspiración para futuras generaciones de tenistas colombianas.“Llevaba dos años sufriendo dentro de la cancha. Además, siempre dije que quería retirarme joven, porque quería ser mamá joven...Tuve un torneo en Roma donde perdí un partido y sentí que ya no tenía la confianza para seguir en ese circuito. No quería seguir sufriendo”, reveló la extenista.Debido a las graves lesiones que sufrió, aseguró que su rendimiento en la cancha ya no era el mismo. Por ello, tomó la decisión de retirarse. Sin embargo, afirmó que cuando lo hizo sintió “paz", y hoy ha transformado su pasión en una nueva misión: formar y guiar a las futuras generaciones de tenistas.
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Ana Katalina Torres reapareció en la pantalla chica, luego de varios años lejos de ella, pero lo hizo para hablar sobre qué ha pasado con su vida durante el tiempo que ha estado apartada de las cámaras.Lea también: ¿Por fea? Ana Katalina Torres reveló el bullying que sufrió en su infancia La presentadora contó en ‘La Red’ que en primera instancia se fue de Colombia hacia Brasil por el trabajo de su marido y años después se mudaron a Dallas, Estados Unidos, en donde actualmente está radicada.Lejos de las cámaras, Ana Katalina Torres decidió volver la pastelería, una de sus pasiones, en su nuevo trabajo. “Dije: ‘Me voy a dedicar completamente a eso. Yo llevaba haciendo pastelería desde que estaba en Colombia, desde que estaba trabajando en televisión, haciéndole torticas y ‘cupcakes’ a mis compañeros y amigos, pero cuando llegué a Estados Unidos dije: ‘De verdad le quiero poner el 100 % de mi energía a esto y así fue”, contó.Su pasión la llevó muy lejos y hasta pudo montar su propio negocio de productos de repostería. No obstante, la bogotana no descarta regresar a la televisión si le llega una buena propuesta laboral. Eso sí, la decisión se tomaría en conjunto con su familia, pues lo más importante para ella es el bienestar de los suyos.¿Quién es el esposo de Ana Katalina Torres?Ana Katalina contrajo matrimonio con Pierre Scholz, con el que mantiene un matrimonio de casi 20 años y quien ha estado presente en momentos clave de la vida de la presentadora, acompañándola en decisiones importantes y la crianza de su hijo, Noah.Scholz es un comunicador social y periodista especialista en Marketign, con más de 10 años de experiencia. Tiene una pasión por el deporte que ha combinado a la perfección con su trabajo y que lo llevó a crear un pódcast en el que habla con deportistas.
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