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¿Quién preferiría ver porno antes que acostarse con Pamela Anderson?

La actriz se ha encontrado desde hombres que preferían masturbarse viendo vídeos antes que mantener relaciones con ella, hasta otros que la trataban como a una estrella porno

¿Quién preferiría ver porno antes que acostarse con Pamela Anderson?

foto: AFP

foto: AFP

Aunque durante años se ha destacado como todo un icono sexual para varias generaciones, la actriz Pamela Anderson revela que ahora ha tenido compañeros de cama que estaban más interesados en masturbarse mientras veían vídeos en el cuarto de baño que en mantener relaciones con ella.

"La gente es adicta al porno. No es lógico que tengas una mujer real, viva y que respira, en tu cama y tú prefieras encerrarte en el baño con un ordenador. Ese no es un comportamiento normal. Y sí, yo misma he experimentado esa situación y muchos amigos míos también", reconoció durante una entrevista al programa 'This Morning'.

La preocupación de la intérprete ante el daño que en su opinión está provocando el consumo masivo de pornografía en internet, al ofrecer en su opinión una imagen distorsionada de las relaciones sexuales y cosificar a las mujeres, le ha llevado a iniciar una campaña en colaboración con el rabino Shmuley Boteach para sensibilizar a la sociedad de este supuesto peligro.

"Reivindicamos la necesidad de una revolución sensual, porque conseguir tener una relación íntima basada en la confianza con otra persona hace que el sexo sea mejor. No somos mojigatos y no estamos diciendo que no haya que tener sexo, sino que este debería ser mejor", explicó la actriz, que en más de una ocasión se ha visto en la desagradable tesitura de encontrarse con una pareja sexual dispuesta a recrear el vídeo porno de turno en la cama sin importarle su opinión al respecto.

"No sé si alguna vez los han tratado como estrellas del porno en la cama, pero les puedo asegurar que no es algo placentero. Te abofetean, te pegan, te desprecian, te llaman cosas desagradables, y eso es el sexo. Lo he vivido en primera persona y no quiero que nunca me vuelva a ocurrir... Creo que la gente tiene una imagen muy concreta de mí, por lo que piensan que deben ser muy salvajes y hacer todo tipo de locuras cuando están conmigo".

Aunque a Pamela se le ha tildado de hipócrita, al arremeter contra la industria del cine adulto siendo la mujer que más veces ha protagonizado la portada de Playboy, ella insiste en que sus posados para dicha revista no tenían nada que ver con el porno y, si acaso, la autorizan aún más para transmitir su visión sobre cómo la pornografía afecta a la forma en que los hombres, especialmente los más jóvenes, creen que deben tratar a las mujeres en el dormitorio.

"Yo tengo dos hijos adolescentes y cuando hablo con otras madres veo que es un preocupación para todas. Sé que hay quien piensa que yo no debería opinar sobre este tema porque he salido en Playboy y encima me robaron un vídeo sexual que acabó circulando y la gente vio cosas que no debería... pero yo no pienso que Playboy fuese pornográfico. Y no me arrepiento de haberlo hecho, porque considero que Playboy era un emblema de la libertad y la sexualidad. Todo lo que hice con ellos fue siempre según mis términos. Me arrepiento de algunas cosas en mi vida, sí, pero no de haber posado para Playboy. Agradezco la perspectiva que me ha otorgado y considero que puedo hablar con conocimiento de causa porque a mí también me han tratado como a un objeto en una relación", afirma Pamela para combatir a sus detractores.

 

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