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“Es como hacer malabares”: Para Miranda Kerr conciliar la vida familiar y laboral es un reto

La modelo ha aprendido con el tiempo a criar de la mejor manera a su hijo sin descuidar su trabajo, pero reconoce que le resulta difícil equilibrar la balanza.

Para Miranda Kerr conciliar la vida familiar y laboral es como 'hacer malabares'

Foto: AFP

Foto: AFP

Miranda Kerr sigue siendo, a sus 34 años, una de las representantes más cotizadas y reputadas del mundo de la moda, por lo que ha tenido que aprender a compatibilizar las responsabilidades que se derivan de su condición de madre del pequeño Flynn, fruto de su extinto matrimonio con el actor Orlando Bloom, con el frenético ritmo de trabajo al que le tiene sometida su faceta de supermodelo.

"[Compatibilizar ser madre y modelo] es como hacer malabares. Pero con el tiempo se ha vuelto más fácil y he aprendido a priorizar y a no comprometerme demasiado con algunas cosas. Tenemos que recordar que decir 'No' está bien. Intento reducir a lo máximo posible mis viajes. Cuando te conviertes en madre, lo más importante en tu vida es tu hijo, e intentas organizarlo todo en torno a lo que es mejor para él", ha confesado al portal de noticias MyDomaine.

La también esposa del fundador de Snapchat Evan Spiegel, con el que se dio el 'sí, quiero' a finales de mayo, es consciente de que, al margen de lo exigente de su profesión, disfruta de grandes niveles de flexibilidad que le han permitido prestar al pequeño Flynn toda la atención que ha necesitado, especialmente durante sus primeros años de vida.

"Los primeros meses, y años, suponen un gran cambio para cualquier padre primerizo, pero de alguna manera soy afortunada porque mi trabajo tiene mucha flexibilidad. No estaba controlada por un horario de 9 de la mañana a 5 de la tarde, por lo que de vez en cuando podía relajarme, y tenía un equipo respetuoso y comprensivo que me apoyaba", ha relatado en la misma conversación.

Para Miranda, la maternidad es sin duda la experiencia que más satisfacciones le ha brindado a lo largo de su vida, así como un sinfín de retos que siempre ha aceptado con responsabilidad y valentía.

"No hay nada mejor que recoger a mi hijo del colegio y ver cómo se le ilumina la carita. Es el amor y la alegría en la forma más pura. Creo que la parte más difícil es la responsabilidad de criar a un hijo para que sea la mejor versión de sí mismo, que tenga valor, modales y sea amable. Mirando atrás, la falta de sueño parecía bastante difícil, pero ser madre es mi mayor honor y alegría, las noches en vela merecieron la pena", ha concluido.

 

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