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Eva Longoria no es una buena entrenadora de perros

La actriz nunca ha sido capaz de enseñarle a su perro Jinxy a hacer sus necesidades en la taza del váter y tirar de la cadena después

Eva Longoria no es una buena entrenadora de perros

A pesar de todos sus esfuerzos, Eva Longoria nunca ha sido capaz de enseñarle a su perro Jinxy, un simpático ejemplar de maltés, el práctico truco de hacer sus necesidades en la taza del váter y tirar después de la cadena.

"Nunca has llegado a aprender a tirar de la cadena, Jinxy. Y eso me decepciona mucho, que no hayas aprendido precisamente ese truco. ¡Es por tu propio bien!", le echa en cara la actriz a su mascota durante una entrevista a People, en la que finge que es Jinxy quien le realiza las preguntas.

Como toda buena dueña, Eva no escatima en gastos a la hora de acicalar a su can para que no tenga nada que envidiar al resto de mascotas de Hollywood, aunque en su caso tiene que recurrir a ayuda profesional para mantenerle limpio y acicalado.

"Tu gran secreto es Nan, que viene a casa y te pone guapo. Si no fuese por ella serías un perro de color negro, no blanco, porque lo que más te gusta es estar fuera y ensuciarte la cara de barro", le comenta Eva bromeando al animal.

En el fondo, Eva siempre se ha considerado una persona más de gatos que de perros, porque le recuerdan a una de sus mascotas de la infancia.

"Siempre me he identificado más con los gatos. Son más femeninos e independientes y juguetones, como nosotras. Crecí con un montón de gatos, pero había uno en particular, se llamaba Cindy. Era como un miembro de nuestra familia. Te juro que vivió como unos 20 o 25 años, porque está en todas las fotos de mi infancia. Mi madre ni siquiera me dijo que se había muerto, me dijo que se había escapado. Y me lo creí hasta bien entrada en la universidad", relataba hace tiempo Eva al mismo medio.

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