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A Lady Gaga no le preocupan las escenas de cama de su novio

La cantante no se siente amenazada por las compañeras de reparto con las que su novio Taylor Kinney comparte escenas de cama durante los rodajes.

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La polémica cantante Lady Gaga no siente ningún temor ante la idea de que su novio, el actor Taylor Kinney, tenga que rodar escenas de alto voltaje con algunas de las mujeres más deseadas de la industria del cine, una confianza que nace del sólido vínculo que existe entre ambos después de tres años de relación y de la naturaleza comprensiva de la estrella.

"Gaga es una artista de los pies a la cabeza, ni por un momento pensaría que estamos haciendo algo más que nuestro trabajo, o que hay algo raro detrás. Lo más probable es que sea la mujer que menos amenazada se sienta en este planeta", aseguró al portal Digital Spy la intérprete Sophia Bush, compañera de reparto de Taylor e interés amoroso de su personaje en la serie de ficción 'Chicago PD',

Pese al cordial encuentro que el trío de estrellas protagonizó en la vida real, lo cierto es que la experiencia de encontrarse reunidos en una misma habitación resultó bastante extraña al menos para una de las partes implicadas.

"Siempre resulta un poco incómodo conocer a la pareja de alguien con quien, al fin y al cabo, has compartido saliva", confesó Sophia, quien no pudo dejar de sentirse intimidada al conocer a Lady Gaga pese a los intentos de la estrella por mostrar su cara más cortés: "Es la persona más encantadora del mundo, es realmente cercana y amable. Y en mi caso, soy una gran fan suya desde hace muchísimo tiempo".

Por suerte para Sophia, el encuentro con la cantante no se produjo inmediatamente después de comenzar a trabajar con Taylor, una coyuntura que le permitió controlar su irrefrenable entusiasmo al encontrarse cara a cara con uno de sus ídolos.

"No llegué a conocer a Stef hasta después de llevar ya una temporada trabajando con Taylor. Fue una suerte que tuviera un tiempo para hacerme a la idea, porque si la hubiese conocido durante mis primeras semanas en Chicago lo más seguro es que me hubiera puesto a llorar y habría resultado muy raro para todos", concluyó.

 

 

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