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Miles Teller perdió más de ocho kilos en cinco semanas para su última película

El actor entrenó contrarreloj seis horas al día para conseguir reducir su porcentaje de grasa corporal hasta el 6% antes de comenzar el rodaje de 'Bleed For This'.

Miles Teller perdió más de ocho kilos en cinco semanas para su última película

Tras conseguir aprender a tocar la batería en dos semanas para la oscarizada película 'Whiplash', el actor Miles Teller tuvo que trabajar de nuevo contrarreloj para convertirse en una estrella del cuadrilátero antes de comenzar el rodaje de 'Bleed For This', un proyecto para el que también se vio obligado a perder peso y reducir su porcentaje de grasa corporal hasta el 6% con el fin de meterse en la piel del boxeador Vinny 'The Pazmanian Devil' Paz.

"En la mayoría de las películas de boxeo que hayas visto, tienen al menos un par de días para rodar cada pelea. Pero como nuestra producción era mucho más espartana teníamos que hacerlo todo a la carrera. Solo pude entrenar con Darrell Foster durante cinco semanas. Y cuando preparó a Will Smith para la película 'Ali' estuvo trabajando con él durante seis meses", relata el intérprete a The Times acerca de la dura experiencia.

El estricto régimen que siguió Teller para lograr tal proeza incluyó un entrenamiento diario de seis horas, cuatro dedicadas al boxeo y dos levantando pesas, y varias clases con un logopeda para conseguir perfeccionar el acento de Rhode Island de su personaje.

Al igual que el boxeador al que da vida en la gran pantalla, a quien los médicos aseguraron que no volvería a caminar y mucho menos pelear tras romperse el cuello en una colisión, el actor también se vio envuelto en un brutal accidente de tráfico que, en su caso, le dejó unas más que evidentes cicatrices en el rostro, que en los comienzos de su carrera le impidieron conseguir muchos papeles.

"Recuerdo que tenía muchas postillas en la cara, y cuando empezaron a secarse y caerse pensaba: 'Qué locura, he tenido un accidente de tráfico y en un par de semanas estaré recuperado'. Pero cuando se cayeron las postillas me di cuenta de que tenía unas cicatrices muy prominentes, que no se curaron bien", recuerda Teller, que finalmente tuvo que someterse a dolorosas sesiones de láser durante dos años para reducir las cicatrices.

 

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