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George Clooney había perdido la esperanza de convertirse en padre antes de conocer Amal

El actor ya había asumido que su vida giraría fundamentalmente en torno al trabajo al  atravesar la barrera de los cincuenta, algo que finalmente no ha sucedido gracias a la adorable familia que ha formado.

George Clooney había perdido la esperanza de convertirse en padre antes de conocer Amal

Foto: AFP

Foto: AFP

George Clooney lleva cerca de cuatro meses protagonizando titulares de forma constante a cuenta de su reciente estreno en la paternidad, con la llegada el pasado mes de junio de los mellizos, Ella y Alexander, que comparte con su famosa esposa, la abogada especialista en derechos humanos Amal Alamuddin.

Y lo cierto es que el intérprete es el primer sorprendido ante el nuevo enfoque que presentan las noticias que sobre él se escriben, teniendo en cuenta que a principios de década el artista ya había asimilado que jamás sería padre y que, en consecuencia, su vida pública giraría únicamente en torno a su exitosa carrera profesional.

"Mira, tengo 56 años y la verdad es que ya tenía asumido que esto no me podía pasar a mí. Creía que mi vida estaría más enfocada en mi carrera y no tanto en el plano de las relaciones sentimentales, y la verdad es que ya lo había aceptado con total normalidad", reveló el astro de Hollywood al diario británico Daily Mail, justo antes de cerrar su relato con el feliz desenlace que finalmente se produjo.

"Y luego conocí a Amal y pensé: 'Bueno, tengo un vínculo maravilloso con ella, esto es genial'. Y luego, de repente, me encuentro con que tenemos a este par de cabezotas por la casa, unos niños que me hacen reír todo el rato. Son niños muy divertidos y, concretamente él, no para de comer y de comer. Jamás había visto a un bebé comer tanto", bromeó.

Al margen de las alegrías diaria que le brindan sus retoños y, por supuesto, la reputada mujer que le ha robado el corazón, el intérprete afronta estos días algunos de los retos más difíciles que ha experimentado en la vida con la crianza de los niños, un desafío del que hasta ahora no conocía su verdadera magnitud.

"La verdad es que no lloran mucho, de hecho yo lloro muchas más veces que ellos durante el día porque me tienen agotado. Y el caso es que soy padrino de al menos 20 niños de varios de mis mejores amigos, por lo que no era del todo ajeno a lo que implica tenerlos y al cambio tan profundo que imprimen en tu vida", se sinceró en la misma conversación.

 

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