“Esa mañana echó río abajo”: testimonio clave para dar con asesino de Irene Pérez

El relato de don Lucho, quien vivía con Pedro José Suta, fue determinante junto al de Wilfrido Ruiz, un mototaxista del corregimiento de La India en Santander para llegar hasta el homicida de Irene Pérez y su hijo Juan Diego.

"Esa mañana echó río abajo": testimonio clave para dar con asesino de Irene Pérez - El Rastro

La vereda Mata de Guadua fue un municipio golpeado por la violencia de paramilitares y guerrilla, pero ya estaba en paz cuando se presentó el atroz crimen.

El 17 de marzo de 2017, una absurda obsesión se convirtió en muerte.

Irene Pérez fue degollada. Su cuerpo fue encontrado en las cercanías de una quebrada en la vereda Mata de Guadua, en Santander. El cuerpo de su hijo, de cuatro años, fue hallado en una playa del río Minero dentro de un costal.

Su esposo Arfilio Franco estaba en el médico con el hijo menor, de dos años, cumpliendo una cita médica en Bucaramanga cuando ocurrió el terrible crimen. Sebastián, el mayor de los tres hijos se fue a clases y cuando regresó no encontró a su mamá ni al pequeño Juan Diego.

Irene y Juan Diego tenían ya cuatro días desaparecidos cuando Arfilio buscó a su hermana para pedirle ayuda. Un sobrino de Arfilio encontró el cadáver de Irene en una vereda, a tan solo 200 metros de la casa.

Los investigadores Miller Riaño Torres y Jonathan Perilla tomaron el caso.

Una leve sospecha en la posición como quedó el cuerpo, rígido con las piernas abiertas, que daban los indicios de violación, que luego no pudieron ser comprobados.

¿Por qué la habían decapitado?

Sebastián, el sobrino, encontró las huellas de los pies descalzos de Juan Diego en el río. A los alrededores del río Carare fueron hallados los restos del pequeño.

Pedro José Suta, de 25 años, llegó en noviembre de 2015 a trabajar a la finca de Arfilio.

Wilfrido, un mototaxista del municipio La India, habló con las autoridades y dijo que él le hizo una carrera a Pedro hasta la vereda El Vinagre y luego a Cimitarra.

Los investigadores recibieron una llamada anónima que vinculaba a Pedro José Suta con el atroz asesinato de Irene y su hijo.

La Policía llegó hasta donde se estaba quedando Suta donde encontraron un machete, un celular, pero no encuentran el arma homicida. Pedro huye, pero es capturado más tarde.

A la vereda El Vinagre, donde viven los papás de Pedro, llegan los investigadores, donde encontraron una escopeta con la que Pedro asesinó a Irene.

El 14 de diciembre de 2017, Pedro José Suta fue condenado a 36 años y seis meses de cárcel.

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