Todo se trató de las maromas que tuvo que hacer el actor para convivir, por más de dos semanas, con un yeso que le cubría toda la pierna, tras un accidente que sufrió su personaje en la historia.
Además de actuar, Víctor también se desempeñó como director de la serie y esta apretada jornada laboral lo obligaba a correr desde el máster hasta los estudios en un santiamén, por eso en ocasiones utilizaba las muletas, la silla de ruedas, el hombro de sus compañeros de set o en últimas, su habilidad para brincar en un pie para no retrasar las grabaciones.
Como siempre, el actor y director se mostró como todo un profesional y a pesar de los obstáculos se robó la admiración de muchos en el Canal y entre los televidentes, que aunque lo odian por cínico, lo aplauden por su destreza.
En esta oportunidad, Mallarino valió por dos, por tres y hasta más...
HOSHACO
4 Enero 2009 - 8:26am